EFECTOS DE UN PROGRAMA DE EJERCICIOS ACUÁTICOS PARA EL DESARROLLO DE LA PSICOMOTRICIDAD EN NIÑOS DE 1 A 2 AÑOS
El medio acuático es ideal para realizar actividades de estimulación sicomotora con los infantes. El objetivo fue: Desarrollar la sicomotricidad con niños de 1 a 2 años del Conjunto Residencial Puerto Cumbia de Soledad-Atlántico mediante un programa de ejercicios acuáticos. Se trató de una investigación aplicada, con enfoque cuantitativo y diseño cuasiexperimental, en la que participaron 6 niños. Inicialmente se aplicó una Escala Simplificada de Evaluación del Desarrollo Integral (ESEDI), enfocada en la sicomotricidad; en cuanto a los resultados más importantes, se encontraron deficiencias en la motricidad gruesa en 3 niños, la motricidad fina en 5 y el área cognitiva en 2. En función de la valoración diagnóstica, se diseñó e implementó, en 12 sesiones, el programa incluyendo actividades como: ejercicios de respiración y apnea, posiciones corporales de flotación, desplazamientos acuáticos con variables motoras, manipulación de juguetes en la superficie y debajo del agua, entre otras; Cabe resaltar que ninguno de los niños sabía nadar, en algunas actividades participaron los padres metidos en el agua. Al finalizar el programa, se aplicó nuevamente la ESEDI, los resultados indicaron mejorías para la motricidad gruesa en 2 niños, la motricidad fina en 4 y el área cognitiva en 2. En conclusión, el programa de ejercicios acuáticos generó efectos positivos en el área motora y cognitiva, notablemente en los componentes relacionados con la marcha, la coordinación óculo-manual, las habilidades de manipulación y el esquema corporal. En otras áreas que evalúa la ESEDI, como el lenguaje y los hábitos, no se encontraron cambios significativos.
La iniciación temprana en el ámbito de la estimulación acuática en niños tiene efectos beneficiosos no solo para su desarrollo sicomotor, sino también para su desarrollo psicológico y social. Según el momento del desarrollo del niño/a, podrá realizar algunos movimientos en el agua, lo cual se tendrá en cuenta a la hora de realizar los ejercicios. La estimulación acuática no tiene como objetivo que los bebés aprendan a nadar de forma técnica, ya que no es sino hasta los 4 años que el aparato locomotor está lo suficientemente desarrollado como para nadar. Realmente lo que se busca con esto es estimular al bebé por medio de juegos, y brindarle un espacio propicio para desarrollarse libremente y de forma muy beneficiosa. En este programa es totalmente indispensable el papel de los progenitores dentro del agua, esto servirá para crear un ambiente de confianza y para fortalecer los lazos afectivos.
Cirigliano (1989) indica que las prácticas acuáticas favorecen el desarrollo simétrico de los ejes longitudinal y transversal, rectifican y previenen las desviaciones de la columna vertebral, ejercitan la destreza motriz respetando las cualidades naturales de los niños, actúan como método preventivo ante posibles retrasos psicomotores, se utilizan como sistema de rehabilitación terapéutica, evitan el aumento de la atrofia muscular, desarrollan la caja torácica y aportan una mejor oxigenación a las células. También desarrollan la seguridad y dominio de sí mismo, incrementan el conocimiento y dominio del cuerpo, aseguran la supervivencia del niño en el agua, favorecen la comunicación del niño con el adulto y de los niños entre sí, mejoran la calidad de vida en general, proporcionan a los niños un mejor desarrollo de la motricidad fina y gruesa, desarrollo cognitivo, la comunicación y la socialización.
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